martes, 21 de agosto de 2012

El Cielo es el Límite



¿Cuál es su límite?
De vez en cuando, oirá usted decir a una persona, a la que se ofrece la tercera, cuarta o quinta copa en un cóctel: “No gracias, he llegada al limite”. Es un comentario inteligente cuando se está bebiendo alcohol. Salvo que uno tenga especial cariño a las resacas o a maltratar el cuerpo y la mente, merece la pena conocer el propio Imite al alcohol y respetarlo. Pero, con demasiada frecuencia, cuando se nos ofrece un tercero, cuarto o quinto trago de la copa de la vida (y, lo advirtamos o no, la vida siempre ofrece), nos decimos para nuestros adentros: “Oh, no, mejor parar aquí. Creo que ya he llegado al limite”. En cierta ocasión oí a una niñera gritar detrás de un niño muy vivaz que recoma la casa tan de prisa que ella no podía seguirle: “¡No te entusiasmes tanto! ¡No te entusiasmes tanto! ¡Ya sabes que siempre que te entusiasmas demasiado te caes y te haces daño!”. Este libro está dispuesto a admitir que, en lo que respecta a la capacidad que posee usted para la felicidad, el desarrollo, la creatividad, la capacidad constructiva en la sociedad (cualquier cosa que usted valore como ser humano) literalmente no existen limites para lo que puede usted lograr.