viernes, 1 de marzo de 2013

Psique - Mujer Cabra




La Diosa Psiquis era una simple mortal que, gracias a su exquisita belleza, calidez y amabilidad, enamoró al Dios Eros y, luego de muchas vicisitudes, accedió al rango de Diosa cuando se casó con él. 
La mujer Cabra, como Psiquis, tiene una suerte fantástica y mucha protección y bendiciones que le caen de arriba.
Es cierto que Psiquis titubeaba mucho y no parecía dispuesta a aceptar a ninguno de los mil admiradores que la cortejaban; era romántica, vueltera y oblicua como la mujer Cabra, y no le daba a nadie el sí definitivo.
La Diosa Afrodita, cuya función es ocuparse de que las relaciones de amor se concreten, se cansó de tanto melindre y envió a su hijo el Dios Eros para que clavara en Psiquis una flecha previamente empapada en poderoso afrodisíaco, y así provocar que ella se enamore del primer cortejante que se le acercara. Así lo hizo Eros, pero ¡oh sorpresa!, tropezó y fue también punzado por una de sus flechas, de manera que a partir de ese momento, Eros y Psiquis quedaron locamente enamorados.
Él no quiso que Afrodita supiera de su amor con una mujer que o era Diosa, entonces llevó a su amada al palacio privado que tenía en las montañas. Allí vivía con ella solamente de noche y le hizo prometer a Psiquis que jamás lo miraría a la luz.
Ella aceptó y allí se quedó muy feliz, erotizada y reina del lugar. Como la mujer Cabra, Psiquis estaba todavía pegada al cordón umbilical, y era presa fácil de los mandatos familiares. Cuando al fin la madre y las hermanas vinieron a visitarla, le llenaron la cabeza de ideas nefastas, sugiriéndole que un marido que no se muestra es probablemente un monstruo, y que esa situación era inadmisible en la familia, etc, etc.
Así nuestra heroína comenzó a oscilar entre la duda y la depresión, y al fin, en un ataque de pesimismo típico de la Cabra, cuando Eros dormía profundamente, ella se le acercó con una lámpara de aceite y vio ¡que era el mas hermoso hombre de los hombres! Desgraciadamente una gotita de aceite cayó sobre el hombro de él y lo despertó, de manera que el Dios desapareció de inmediato, alegando que ella había roto la promesa. Psiquis se sentía tan mal que decidió ir a ver a Afrodita y, con ruegos y súplicas muy Mujer Cabra, pidió a la Diosa que le devolviera a Eros. Afrodita accedió, pero le impuso como condición previa que cumpliese con ciertas tareas dificilísimas. Sin embargo Psiquis, que como la Mujer Cabra posee un gran temple detrás de su aparente fragilidad, logró realizarlas a todas, gracias al karma de "protegida" que tienen todas las mujeres de este signo.
Las hormigas la ayudaron a embolsar varias toneladas de trigo en una noche, un águila le consiguió el agua del río Styx que necesitaba, y así sucesivamente tuvo suerte en todas las pruebas. Pero cuando llegó a la última, que consistía en pedirle a Perséfona una cajita llena de la poción del sueño y llevársela a Afrodita, ya Psiquis estaba tan harta de todo que usó un poco de poción y se quedó dormida en el camino. Felizmente Eros la despertó y juntos pidieron a Zeus permiso para casarse, cosa que se hizo muy pronto, ni bien Psiquis fue elevada al rango de Diosa.

Extraído del Libro de Ludovica 2008

La Leyenda del zodíaco chino




Hay muchas leyendas que relatan cómo los animales del zodíaco llegaron ante el Emperador de Jade y ésta es una de ellas.
De los doce animales, la rata era la única que no creía ser merecedora de la invitación. El emperador de Jade dejó muy claro en su invitación que sólo aquellos animales que fueran útiles al hombre, podrían entrar en el palacio y así formar parte del zodíaco.
La rata sabía que no le era útil al hombre para nada. Vivía de lo que sobraba de las cosechas, habitaba en los rincones oscuros de la casa y prácticamente no tenía nada que hacer durante el día.
El único animal más hermoso de todos, el gato sabía que su lugar en el zodíaco estaba asegurado, pero había un problema. Como el gato trabajaba todo el día sin descanso, le costaba mucho esfuerzo mantenerse despierto durante la noche, y la única manera de llegar a tiempo al palacio del Emperador de Jade era salir la noche anterior y caminar todo el trayecto sin parar.
El gato le pidio a la rata que fuera con él al palacio. De esa manera no se quedaría dormido en el camino y ambos la pasarían mejor durante el viaje al hacerse compañía.
La rata accedió, pero temía que al ser vista al lado del imprescindible gato, su oportunidad de ser elegida por el Emperador de Jade se vería frustrada.
Insegura e impaciente, la rata partió antes del anochecer, dejando al gato dormido en su casa. Al despertar, el gato se dio cuenta de que la noche había pasado y que su oportunidad de llegar al palacio se había perdido para siempre.
Desde entonces, el gato persigue a la rata, y así será por todos los siglos venideros.
Ignorante de esta maldición, la rata siguió adelante. En el camino, se encontró con el búfalo y le sugirió lo mismo que, un día antes, el gato le había pedido a ella. El búfalo accedió y continuaron juntos su camino.
El final de la historia es conocido en toda China y marca no sólo la moraleja de esta fábula, sino también la personalidad de la rata.
La rata y el búfalo llegaron al palacio antes del amanecer, y allí esperaron hasta que, lentamente, se abrieron las puertas. La rata vio su oportunidad y brincó a través de la hendija antes de que el búfalo pudiera hacer nada.
Desde las puertas corrió hasta el regazo del Emperador  de Jade, que encontró la astucia de la rata muy similar a la del hombre; le dio a la rata el primer lugar en el zodíaco y, por lo tanto, un tremendo karma que debe aprender a superar.


Del Libro del año de la rata 2008 de Ludovica Squirru