viernes, 1 de marzo de 2013

La Leyenda del zodíaco chino




Hay muchas leyendas que relatan cómo los animales del zodíaco llegaron ante el Emperador de Jade y ésta es una de ellas.
De los doce animales, la rata era la única que no creía ser merecedora de la invitación. El emperador de Jade dejó muy claro en su invitación que sólo aquellos animales que fueran útiles al hombre, podrían entrar en el palacio y así formar parte del zodíaco.
La rata sabía que no le era útil al hombre para nada. Vivía de lo que sobraba de las cosechas, habitaba en los rincones oscuros de la casa y prácticamente no tenía nada que hacer durante el día.
El único animal más hermoso de todos, el gato sabía que su lugar en el zodíaco estaba asegurado, pero había un problema. Como el gato trabajaba todo el día sin descanso, le costaba mucho esfuerzo mantenerse despierto durante la noche, y la única manera de llegar a tiempo al palacio del Emperador de Jade era salir la noche anterior y caminar todo el trayecto sin parar.
El gato le pidio a la rata que fuera con él al palacio. De esa manera no se quedaría dormido en el camino y ambos la pasarían mejor durante el viaje al hacerse compañía.
La rata accedió, pero temía que al ser vista al lado del imprescindible gato, su oportunidad de ser elegida por el Emperador de Jade se vería frustrada.
Insegura e impaciente, la rata partió antes del anochecer, dejando al gato dormido en su casa. Al despertar, el gato se dio cuenta de que la noche había pasado y que su oportunidad de llegar al palacio se había perdido para siempre.
Desde entonces, el gato persigue a la rata, y así será por todos los siglos venideros.
Ignorante de esta maldición, la rata siguió adelante. En el camino, se encontró con el búfalo y le sugirió lo mismo que, un día antes, el gato le había pedido a ella. El búfalo accedió y continuaron juntos su camino.
El final de la historia es conocido en toda China y marca no sólo la moraleja de esta fábula, sino también la personalidad de la rata.
La rata y el búfalo llegaron al palacio antes del amanecer, y allí esperaron hasta que, lentamente, se abrieron las puertas. La rata vio su oportunidad y brincó a través de la hendija antes de que el búfalo pudiera hacer nada.
Desde las puertas corrió hasta el regazo del Emperador  de Jade, que encontró la astucia de la rata muy similar a la del hombre; le dio a la rata el primer lugar en el zodíaco y, por lo tanto, un tremendo karma que debe aprender a superar.


Del Libro del año de la rata 2008 de Ludovica Squirru