sábado, 15 de junio de 2013

Piedra Corazón


by Adriana Rodríguez y Edgardo Otero

La Piedra Corazón se encontró en el año 1966, hace 47 años, en el Departamento de Artigas, distante unos 600 km de la capital del Uruguay, Montevideo. Fue hallada en Parada Fariña - una localidad aún más lejana de la capital del Departamento de Artigas - por Laires Luciano Lucas, un humilde minero que trabajaba en forma independiente y se había instalado en un rancho de lata y madera en un predio desolado y apartado, con su pala y su pico como únicas herramientas. Allí Laires extraía ágatas y amatistas, piedras características de la zona, para sus clientes.

Él tenia un extraordinario don, que era el de obtener piedras valiosas en un lugar que, años después, fue objeto de explotación comercial, y aunque hubo empresarios que aportaron tecnología y maquinaria, no lograron extraer ni una sola piedra valiosa. Sin embargo Laires, durante los siete años que permaneció allí, con sus precarios instrumentos, solo, logró extraer muchas piedras de la zona.

Llevaba las piedras recogidas hacia su casa, en la ciudad de Artigas, allí los clientes clasificaban las piedras y separaban las que tenían valor al camión, arrojaban al piso las piedras que descartaban. Laires había observado una, con forma de corazón humano y la había dejado exprofeso en el camión, en forma generosa, para que el cliente se la llevara.
Sin embargo, la piedra fue desechada de todas maneras y arrojada al costado del camión. Cuando fue despedida del camión, se abrió. Se dice que la piedra al caer del camión buscó abrirse, para mostrar su interior y ponernos en contacto con su mensaje. Esto - como algo personal - es muy parecido a lo que le sucede al hombre: desde afuera alguien nos tiene que dar un toque para que nos abramos.

Al día siguiente, Laires observó que la piedra que había capturado su atención tenía destellos especiales en su interior. Dejó que la lluvia lavara el interior de la piedra y la observó nuevamente: esos destellos correspondían a pequeños cristales de cuarzo citrino, en una superficie de ágata lisa. Laires, con tantos años de experiencia y toneladas de piedras manejadas, supo que lo que estaba viendo era especial.

Laires tomó la piedra y la mostró a su familia. Les hizo notar que la Tierra había hecho un regalo especial para a Humanidad, les dijo textual: "Estamos frente a algo superior al hombre".

Él entendió que había sido elegido para ser el custodio de dicha piedra y que debía ser cuidada por la familia cuando él ya no estuviera.
Comprendió que nunca debía ser vendida ni comercializada, aún cuando se trataba de una familia de origen humilde,  porque la piedra no les pertenecía a ellos sino a la Humanidad. A su familia le costó entender esto, sus hijos no lo comprendieron y Laires les dijo simplemente con sencillez y amor: "ACEPTEN".

Es así que durante los años siguientes, Laires recibió innumerables ofrecimientos para comprarle la piedra. Él siempre se negó, fiel a su determinación. Sus tres hijos, Hugo, José Antonio y Mary, recogieron ese sentir y se mantuvieron unidos y determinados a proteger la piedra corazón.

En el 2007, un francés llamado Michele Almeras se jubiló y decidió conocer el mundo y viajar. Es así que llegó al Uruguay, país que le interesaba conocer. Cuando arribó a Uruguay, alguna gente le habló de una comunidad francesa que residía en la ciudad de Artigas, Michele decidió ponerse en contacto con esa comunidad y viajó a dicha ciudad. En Artigas conoció la historia de a piedra corazón, que despertó su curiosidad, e hizo que buscara contactarse. Conoció la piedra y a su guardián a custodio, Hugo, quien había sido elegido por los hermanos para ese cargo.

Michele y Hugo son los dos custodios y guardianes de la piedra actualmente, Michele es el encargado de llevar el mensaje con humildad y amor a Europa y Hugo lo hace en su tierra natal. Juntos comparten el milagro de la piedra corazón y han viajado por el mundo haciendo que miles de personas tomen contacto con ella.

Ambos han aprendido mucho sobre el mensaje de la piedra, pues por estar en contacto con ella han conocido y son portadores de historias bellísimas y sucesos hermosos ocurridos cerca de la piedra.

A nivel científico, la piedra ha sido analizada por geólogos. El primero que la analizó fue Julio Gauchere, uruguayo, quien constató que la edad de la geoda ágata bandeada es de 130 millones de años, con formaciones de cuarzo citrino en su interior, donde esas formaciones son más recientes, y que los propios cristales forman figuras, y no fueron manipulados por el hombre,, lo cual destaca el valor espiritual de ella.

También hay una anécdota: el Banco Mundial de Inversión se contactó con Hugo al tomar contacto con la noticia de la piedra y le pidió hacerle determinados estudios. Hugo accedió con la condición de que él pudiera participar del experimento. Durante todo un día, especialistas llegados de otros países analizaron la piedra y la sometieron a rayos en una habitación especial. Hugo relató que fue maravilloso observar cómo de cada poro de la piedra salían cientos de miles de rayos luminosos de colores que irradiaban a toda la habitación y al techo mismo.

El experimento finalizó al cabo del día y Hugo se interesó en el resultado, más no obtuvo respuesta de los técnicos. Al día siguiente, se encontró con uno de los expertos en geología en la calle de la ciudad y le preguntó cuál era su opinión del experimento realizado, y el especialista le respondió que la piedra corazón era increíble. "Qué significa que es increíble?", preguntó Hugo, y el experto reiteró: "Esa piedra es increíble!".

Algo maravilloso de la piedra corazón y las figuras que tiene en su interior es que cuando las personas se ponen en contacto, se les despiertan emociones, sentimientos, y diferentes interpretaciones sobre la piedra. Por eso Michele comenta que la interpretación es libre, y eso es lo mágico de la piedra.

Las figuras formadas por los cristales son definidas: aparecen palabras y formas. Por ejemplo la "J" de Jesús y la "C" de Cristo; el símbolo cristiano del Pez, el Pan, símbolo del compartir. Letras hebraicas y árabes, la palabra "padre", la palabra "Ala" en árabe, códigos rúnicos, la palabra "mil", una forma de ángel, paloma y corazón, según como se mire. Un animal prehistórico y, sobre éste, montada la Sagrada Familia, la Madre con su hijo en brazos y el Padre. También se observa el Triángulo de las Bermudas y la Atlántida.

Personalmente, vi el número siete mil ciento once y vi también un escorpión.

Se dice que la piedra tiene una programación muy especial. Que ella tiene una buena razón para su existencia, que su meta es traer la paz profunda. Uno de los distintos profesionales que han tomado contacto con la piedra (radiestecistas, quinesiólogos, y místicos) comentan que todos los reinos (mineral, animal y vegetal) emiten un campo magnético , una vibración excepcional, y que esta geoda emite una vibración cósmica sagrada, que posee una fuerza tranquila; tiene la vida en ella, la conexión cósmica. Cuando se entra en resonancia con su frecuencia, despierta en uno lo armónico y lo sagrado. Que el mensaje que trae de paz y amor es muy simple, que la piedra sabe que no es un objeto de culto, muchos sienten la femineidad cósmica, perciben la matriz de lo femenino. Dicen que los cristales son las conciencias solidificadas de la Madre Tierra, y que esos cristales son todo amor en sus formas; nos invitan a perder el miedo y la agresividad; y cuando se pierde el miedo y la agresividad no hay más estrategia ni ego se derrumban todas las barreras.

Esta piedra corazón nos invita a abrirnos, es una piedra universal y muy cercana al Hombre, está llena de sentido, es un pequeño milagro que no se puede explicar. Sólo nos invita a ensanchar nuestra visión para tener un enfoque más contemplativo, para que nos sintamos libres, sin doctrina ni dogmas, para sacar lo más justo de nuestro ser; por ende, despierta la alegría más pura.

Será que nos invita a dejar que los demás puedan leer en nosotros, así como ella deja que lean en su interior?

Sensaciones experimentadas por personas que estuvieron en contacto con la piedra:
Amor incondicional
La energía equilibra mi cuerpo
Estar en contacto con ella es una bendición
Algo único y especial
Que lo esencial es vivir hoy, estar en el corazón,amarse uno mismo y amar a los demás
Deberíamos abrirnos como la piedra
Algo maravilloso. Recibí tanta belleza, tanta suavidad, mucha ternura
Plenitud
Siento que me abro como una flor de loto
La piedra está llena de sentido
Un milagro que no se puede explicar
Alegría
Encuentro singular y personal, muy bello, un regalo extraordinario

Hugo, el guardián de la piedra, dice que el mensaje tiene que entrar de a poco, como la piedra, en paz, calma y discernimiento. Que lo sagrado está en todas partes, y para ser felices se necesita muy poco.

A Edgardo y a mi nos despierta las siguientes reflexiones: Por qué esta maravilla del universo aparece en un pequeño rincón del planeta?
Por qué de las miles de toneladas de roca que se han procesado, se detectó este pequeño gran obsequio? Por qué la piedra tiene la forma del Uruguay? Como dice Hugo, si este hallazgo se hubiera dado en Jerusalén, lugar sagrado, esto sería un fenómeno mundial y millones de seres estarían hablando de él. Sin embargo, se dio en un lugar humilde y callado, símbolo de que ese es el camino hacia la bondad y el crecimiento espiritual, sin millones de fieles en procesión, sin grandes festividades, sino en paz y en silencio; el mensaje callado pero claro y transparente. Desde la serenidad del alma, cada uno ve en esas figuras su paraíso y le da su interpretación, ve su propio camino personal. Cada persona se conecta con la piedra de distinta manera; ella nos invita a acercarnos desde nuestra inocencia, para luego poder interpretar el mensaje desde esa inocencia. No solamente quedarse con lo interpretado, sino utilizarlo par que tu corazón te lleve a buen puerto. Ese es el milagro.

Una última reflexión que nos hacemos, y es una preocupación. Nuestro mapa del Uruguay está sostenido sobre un basamento de cuarzo y amatista, y por eso de alguna manera estamos más protegidos. Últimamente están llegando extranjeros maravillados por nuestras piedras, y cuestionan que los uruguayos no hacemos uso ni explotamos adecuadamente esos yacimientos, quizá porque no tenemos la tecnología.
Parece un pensamiento triste y de bajo nivel, no lo compartimos ya que si esas piedras están allí, es por un cometido o un fin, no para ser "explotadas" ni "comercializadas"; no deberíamos ser tan ambicioso y tan invasivos, sino más respetuosos por lo que la naturaleza nos ha regalado.



Escrito por Adriana Rodriguez y Edgardo Otero publicado en "Doyo El libro del amor" de mi querida Ludovica Squirru Dari

Película sobre la Piedra Corazón en Youtube